



CCX221270-7.5, Caterina Miralles
25/06 - 05/09/2026
“Ciudades diferentes se suceden sobre el mismo suelo y bajo
el mismo nombre, nacen y mueren sin haberse conocido,
incomunicables entre sí. [...] Las viejas postales no representan a
Maurilia como era, sino a otra ciudad que por casualidad se llamaba
Maurilia como ésta”
— Italo Calvino, Las ciudades invisibles
Exactamente son 7,5 minutos lo que tarda en endurecer. En ese momento se inscribe cierto
estado de permanencia que ya nunca nos permitirá recordarnos igual. Y ese recuerdo, que
ya venía empañado, se tratará de adivinar en el poso que resiste en el cubo. Creo percibir
allí la fragilidad que envuelve tanta dureza, cómo aquello que reviste con preciosos tejidos
flexibles perfectamente encajados, irrumpe de forma cruel en todo lo que tú y yo nos habíamos
imaginado. Quizás nunca habíamos hablado el mismo idioma, o usábamos las mismas palabras
para referirnos a cosas muy distintas. Me asusté al oír tus gritos: ¡Get Picasso tickets, Picasso
tickets! insistías, nunca pensé que serías tan ajena a lo que nos estaba pasando. Creo que
el mayor miedo fue cuando tus relatos, tus recuerdos, empezaron a tomar forma mediante
disfraces duros, disfraces de hormigón armado, de yeso. El trampantojo se volvió tu operación
más común sin darte cuenta de la violencia que ejercías.
Me llegan historias de cómo abrasabas pieles sin discreción. Yo seguía cegado por esa sensación
de pertenencia que me prometías; con cada disfraz nuevo que te ponías, las pieles enrojecían
más, tus caricias eran más duras, más calientes. Fantaseaba al pensar que ese sudor que me
producías al tocarme lubricaba los movimientos, que se veían cada vez más interrumpidos por
tu nueva indumentaria. Entre todo ello, me guío siguiendo una nueva estrella que se vislumbra
vigilante desde todos tus rincones.
Fueron poco menos de 2 horas lo que tardó en desplomarse: Montserrat A. murió en su casa
después de acabar el turno, todos tus mecanismos de control e higienización acabaron
revelando su auténtica naturaleza: llenándose de cuerpos agotados sosteniendo entre todos esas
ficciones que nos habías hecho creer. Sé que ese fue el punto de no retorno, el punto donde el
fraguado era tal, que no permitía pensarnos de otra forma, nuestras miradas, ya extenuadas se
cruzaban fugazmente una vez más, y yo, con todas las fuerzas insistía en perforar esa dureza, y
cobijarme debajo de tu piel.
“Home is a whole society, fulminating with voices from the Dead,
the familiar voices blending into birdsongs on your windowsill at
dawn. Comforted by the tracks of those who have gone ahead of
you, your limits extend after them. You are alive but part of you is
underground already. When whom you love or have loved dies, part
of you goes too, and you are picked apart, gradually, piece by piece,
until oblivion is as natural as sleep”
—Fanny Howe, Holy Smoke
Espero pues aquí sentado, en los únicos rincones que me dejaste, en esos escalones llenos
de marcas, reminiscencias de todos aquellos que nos hemos parado aquí. En ese hormigón
duro sin ninguna sombra donde, al sentarme, desplazo el recorrido de los demás transeúntes
que se mueven con otro plan, mientras tanto trato de reconstruir con la memoria todas las
posibilidades que quedaron en el cubo, y al caerme en él, me doy cuenta de que allí y solamente
allí... fueron exactamente 7,5 minutos los que tardó en endurecer.
-Ignasi Ayats Soler




CCX221270-7.5, Caterina Miralles
25/06 - 05/09/2026
“Ciudades diferentes se suceden sobre el mismo suelo y bajo
el mismo nombre, nacen y mueren sin haberse conocido,
incomunicables entre sí. [...] Las viejas postales no representan a
Maurilia como era, sino a otra ciudad que por casualidad se llamaba
Maurilia como ésta”
— Italo Calvino, Las ciudades invisibles
Exactamente son 7,5 minutos lo que tarda en endurecer. En ese momento se inscribe cierto
estado de permanencia que ya nunca nos permitirá recordarnos igual. Y ese recuerdo, que
ya venía empañado, se tratará de adivinar en el poso que resiste en el cubo. Creo percibir
allí la fragilidad que envuelve tanta dureza, cómo aquello que reviste con preciosos tejidos
flexibles perfectamente encajados, irrumpe de forma cruel en todo lo que tú y yo nos habíamos
imaginado. Quizás nunca habíamos hablado el mismo idioma, o usábamos las mismas palabras
para referirnos a cosas muy distintas. Me asusté al oír tus gritos: ¡Get Picasso tickets, Picasso
tickets! insistías, nunca pensé que serías tan ajena a lo que nos estaba pasando. Creo que
el mayor miedo fue cuando tus relatos, tus recuerdos, empezaron a tomar forma mediante
disfraces duros, disfraces de hormigón armado, de yeso. El trampantojo se volvió tu operación
más común sin darte cuenta de la violencia que ejercías.
Me llegan historias de cómo abrasabas pieles sin discreción. Yo seguía cegado por esa sensación
de pertenencia que me prometías; con cada disfraz nuevo que te ponías, las pieles enrojecían
más, tus caricias eran más duras, más calientes. Fantaseaba al pensar que ese sudor que me
producías al tocarme lubricaba los movimientos, que se veían cada vez más interrumpidos por
tu nueva indumentaria. Entre todo ello, me guío siguiendo una nueva estrella que se vislumbra
vigilante desde todos tus rincones.
Fueron poco menos de 2 horas lo que tardó en desplomarse: Montserrat A. murió en su casa
después de acabar el turno, todos tus mecanismos de control e higienización acabaron
revelando su auténtica naturaleza: llenándose de cuerpos agotados sosteniendo entre todos esas
ficciones que nos habías hecho creer. Sé que ese fue el punto de no retorno, el punto donde el
fraguado era tal, que no permitía pensarnos de otra forma, nuestras miradas, ya extenuadas se
cruzaban fugazmente una vez más, y yo, con todas las fuerzas insistía en perforar esa dureza, y
cobijarme debajo de tu piel.
“Home is a whole society, fulminating with voices from the Dead,
the familiar voices blending into birdsongs on your windowsill at
dawn. Comforted by the tracks of those who have gone ahead of
you, your limits extend after them. You are alive but part of you is
underground already. When whom you love or have loved dies, part
of you goes too, and you are picked apart, gradually, piece by piece,
until oblivion is as natural as sleep”
—Fanny Howe, Holy Smoke
Espero pues aquí sentado, en los únicos rincones que me dejaste, en esos escalones llenos
de marcas, reminiscencias de todos aquellos que nos hemos parado aquí. En ese hormigón
duro sin ninguna sombra donde, al sentarme, desplazo el recorrido de los demás transeúntes
que se mueven con otro plan, mientras tanto trato de reconstruir con la memoria todas las
posibilidades que quedaron en el cubo, y al caerme en él, me doy cuenta de que allí y solamente
allí... fueron exactamente 7,5 minutos los que tardó en endurecer.
-Ignasi Ayats Soler
Martes a viernes 15:00–20:00h