
CCX221270-7.5, Caterina Miralles
15.06 - 05.09
“Ciudades diferentes se suceden sobre el mismo suelo y bajo
el mismo nombre, nacen y mueren sin haberse conocido,
incomunicables entre sí. […] Las viejas postales no representan a
Maurilia como era, sino a otra ciudad que por casualidad se llamaba
Maurilia como ésta”
— Italo Calvino, Las ciudades invisibles
Exactamente son 7,5 minutos el que tarda a endurecerse. En aquel momento se inscribe cierto estado de permanencia que ya nunca nos permitirá recordarnos iguales. Y aquel recuerdo, que ya venía empañado, se intentará adivinar en el poso que resiste dentro del cubo. Creo percibir allá la fragilidad que rodea tanta dureza, como aquello que reviste con preciosos tejidos flexibles perfectamente encajados, irrumpe de manera cruel en todo el que tú y yo nos habíamos imaginado. Quizás nunca habíamos hablado la misma lengua, o usábamos las mismas palabras para referirnos a cosas muy diferentes. Me asusté al sentir tus gritos: Get Picasso tickets, Picasso tickets! insistías, nunca pensé que serías tan ajena al que nos estaba pasando. Creo que el miedo más grande fue cuando tus relatos, tus recuerdos, empezaron a tomar forma mediante disfraces duros, disfraces de hormigón armado, de yeso. El trompe-el oeil se convirtió en tu operación más habitual sin darte cuenta de la violencia que ejercías.
Me llegan historias de cómo abrasabas pieles sin discreción. Yo seguía cegado por aquella sensación de pertenencia que me prometías; con cada disfraz nuevo que te ponías, las pieles se envermellien más, tus caricias eran más duras, más calientes. Fantasiejava pensando que aquel sudor que me producías al tocarme lubricaba los movimientos, que se veían cada vez más interrumpidos por tu nueva indumentaria. En medio de todo esto, me guío siguiendo una nueva estrella que se divisa vigilando desde todos tus rincones.
Fueron poco menos de 2 horas el que tardó a desplomarse: la Montserrat A. murió en casa suya después de acabar el turno, todos tus mecanismos de control e higienización acabaron revelando su auténtica naturaleza, llenándose de cuerpos agotados sosteniendo entre todos aquellas ficciones que nos habías hecho creer. Sé que aquel fue el punto de no retorno, el punto donde lo fraguat era tal que no permitía pensarnos de otro modo, nuestras miradas, ya extenuadas, se cruzaban fugazmente un golpe más, y yo, a brazo partido, insistía a perforar aquella dureza, y arrecerar-me bajo tu piel.
“Home is a whole society, fulminating with voices from the Dead,
the familiar voices blending into birdsongs on your windowsill at
dawn. Comforted by the tracks of those who have gone ahead of
you, your limits extend after them. You are alive but part of you is
underground already. When whom you love or have loved dies, part
of you goes too, and you are picked apart, gradually, piece by piece,
until oblivion is as natural as sleep”
—Fanny Howe, Holy Smoke
Espero, pues, aquí sentado, en los únicos rincones que me dejaste, en aquellos peldaños llenos de marcas, reminiscencias de todos aquellos que nos hemos parado aquí. En aquel hormigón duro sin ninguna sombra dónde, al sentar, desplazo el recorrido de los otros transeúntes que se mueven con otro plan, mientras miro de reconstruir con la memoria todas las posibilidades que quedaron dentro del cubo, y al caer, me doy cuenta que allá y solo allá… fueron exactamente 7,5 minutos el que tardó a endurecerse.
Texto de Ignasi Ayats Soler

CCX221270-7.5, Caterina Miralles
15.06 - 05.09
“Ciudades diferentes se suceden sobre el mismo suelo y bajo
el mismo nombre, nacen y mueren sin haberse conocido,
incomunicables entre sí. […] Las viejas postales no representan a
Maurilia como era, sino a otra ciudad que por casualidad se llamaba
Maurilia como ésta”
— Italo Calvino, Las ciudades invisibles
Exactamente son 7,5 minutos el que tarda a endurecerse. En aquel momento se inscribe cierto estado de permanencia que ya nunca nos permitirá recordarnos iguales. Y aquel recuerdo, que ya venía empañado, se intentará adivinar en el poso que resiste dentro del cubo. Creo percibir allá la fragilidad que rodea tanta dureza, como aquello que reviste con preciosos tejidos flexibles perfectamente encajados, irrumpe de manera cruel en todo el que tú y yo nos habíamos imaginado. Quizás nunca habíamos hablado la misma lengua, o usábamos las mismas palabras para referirnos a cosas muy diferentes. Me asusté al sentir tus gritos: Get Picasso tickets, Picasso tickets! insistías, nunca pensé que serías tan ajena al que nos estaba pasando. Creo que el miedo más grande fue cuando tus relatos, tus recuerdos, empezaron a tomar forma mediante disfraces duros, disfraces de hormigón armado, de yeso. El trompe-el oeil se convirtió en tu operación más habitual sin darte cuenta de la violencia que ejercías.
Me llegan historias de cómo abrasabas pieles sin discreción. Yo seguía cegado por aquella sensación de pertenencia que me prometías; con cada disfraz nuevo que te ponías, las pieles se envermellien más, tus caricias eran más duras, más calientes. Fantasiejava pensando que aquel sudor que me producías al tocarme lubricaba los movimientos, que se veían cada vez más interrumpidos por tu nueva indumentaria. En medio de todo esto, me guío siguiendo una nueva estrella que se divisa vigilando desde todos tus rincones.
Fueron poco menos de 2 horas el que tardó a desplomarse: la Montserrat A. murió en casa suya después de acabar el turno, todos tus mecanismos de control e higienización acabaron revelando su auténtica naturaleza, llenándose de cuerpos agotados sosteniendo entre todos aquellas ficciones que nos habías hecho creer. Sé que aquel fue el punto de no retorno, el punto donde lo fraguat era tal que no permitía pensarnos de otro modo, nuestras miradas, ya extenuadas, se cruzaban fugazmente un golpe más, y yo, a brazo partido, insistía a perforar aquella dureza, y arrecerar-me bajo tu piel.
“Home is a whole society, fulminating with voices from the Dead,
the familiar voices blending into birdsongs on your windowsill at
dawn. Comforted by the tracks of those who have gone ahead of
you, your limits extend after them. You are alive but part of you is
underground already. When whom you love or have loved dies, part
of you goes too, and you are picked apart, gradually, piece by piece,
until oblivion is as natural as sleep”
—Fanny Howe, Holy Smoke
Espero, pues, aquí sentado, en los únicos rincones que me dejaste, en aquellos peldaños llenos de marcas, reminiscencias de todos aquellos que nos hemos parado aquí. En aquel hormigón duro sin ninguna sombra dónde, al sentar, desplazo el recorrido de los otros transeúntes que se mueven con otro plan, mientras miro de reconstruir con la memoria todas las posibilidades que quedaron dentro del cubo, y al caer, me doy cuenta que allá y solo allá… fueron exactamente 7,5 minutos el que tardó a endurecerse.
Texto de Ignasi Ayats Soler
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15:00–19:00 h
Sábado: 11:00–14:00 h
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