
Bauen wir uns Wörter wie Nüsse. Construimos palabras como nueces, Lena Laguna Diel
25/04 - 13/06/2026
Se trata de una exposición de una intimidad sobrecogedora. Una exposición sobre amar y ser amada, sobre mirarse, sobre encontrarse en las imágenes y sobre la necesidad de construir un lugar propio cuando el arraigo nunca es del todo estable.
Lena Laguna Diel parte del poema de su abuelo, Bertold Diel, escrito desde la pregunta por la patria, la lengua y el territorio. Durante la guerra, su abuelo huyó en varias ocasiones de Alemania y se escondió en el bosque para no ser encontrado. Esta imagen —el bosque como refugio, como camuflaje, como espacio de supervivencia— atraviesa toda la exposición. La muestra se plantea, de hecho, como un pequeño bosque. Al entrar, las dos grandes cianotipias, De quien sembramos las semillas (2025), flanquean el espacio y obligan al espectador a atravesar un pasillo estrecho, como si no fuera posible abarcar la exposición de una sola mirada, sino únicamente recorrerla.
Estas cianotipias, realizadas con plantas recogidas del territorio, poseen una presencia a la vez monumental y frágil. Son plantas secas, en peligro de extinción, arrastradas por el río, sin raíces. En sus azules hay algo místico, pero también terrenal. Como si Lena quisiera dar relevancia a lo que desaparece, a lo que ocurre en segundo plano, a aquello que la naturaleza se lleva pero que aún deja una huella.
Alrededor de estas cianotipias aparecen las pinturas de pequeño formato: dos personas que hablan, que se miran, que parecen conectadas por hilos o encerradas en burbujas. Pero estas figuras también pueden ser la propia Lena hablándose a sí misma. En un primer momento, para la artista, eran conversaciones entre colores; ahora, en cambio, son una forma de mirarse desde fuera. “Tenemos que mirarnos desde fuera para saber quiénes somos”, dice. En estas pinturas hay, por tanto, una búsqueda de identidad, pero también una forma de subjetivación: Lena se encuentra en lo que pinta, en los rostros que repite, en las figuras que se ocultan, en esa energía invisible que atraviesa los cuerpos.
Las acuarelas, de 2023, vinculadas al proyecto Una fuerza loca, aparecen como un primer momento en el que la artista incorpora la figura humana. Son figuras imaginadas o extraídas de referentes de la pintura antigua o renacentista. Lo que interesa no es tanto quiénes son, sino qué las atraviesa. En este sentido, la reiteración de la imagen no construye un retrato, sino que convierte la belleza clásica de las figuras renacentistas en una especie de máscara: una presencia idealizada que se repite hasta volverse anónima. En algunos casos, el puntillismo funciona como una energía, como una fuerza que vibra alrededor de las personas.
Las ceras, realizadas principalmente en un momento de reclusión pospandémica en Karlsruhe, muestran otro aspecto central de su universo: la experimentación con el color. Lena divide el color, lo superpone, lo delimita. Necesita crear horizontes, saber dónde empieza y dónde termina cada cosa. En estas obras pequeñas aparecen bosques nocturnos, huidas, animales, rejas, fragmentos familiares y abstracciones. No constituyen una serie cerrada, sino un proceso de aprendizaje, una forma de hacer en curso, con una dimensión claramente procesual. El material está vivo y el color se convierte en una lucha constante, pero también en una forma de orden.
En el segundo espacio, más recogido, encontramos los dibujos más recientes, todos de 2026. Son retratos de personas imaginadas, intuidas, idealizadas. Figuras que Lena necesita dibujar para acercarse a ellas, para dar forma a la duda, para comprender algo del deseo, de la vulnerabilidad y del amor. En la serie En mi corazón crece un ojo, cuando una persona toma conciencia de lo que siente —según Lena— nace una forma de percepción desde el corazón. Se trata de una imagen delicada, que permite ver desde el lugar donde se sufre, pero también desde donde se ama.
En el centro, las dos casas de cerámica, S’Aranella y S’Aranella II, remiten a una isla aislada de Cadaqués, habitada por la naturaleza y casi inaccesible para los humanos. Son casas que parecen refugios, pero también espejismos.
Esta exposición es, en última instancia, un bosque íntimo. Un espacio donde la memoria familiar, el desarraigo, el amor y la pintura se encuentran. Como las plantas sin raíces, como las figuras dentro de burbujas, como los cuerpos conectados por hilos, hablan de una identidad que busca un lugar, pero que nunca termina de encontrarlo del todo.
Lena Laguna Diel no ofrece una respuesta cerrada sobre qué significa pertenecer, amar o recordar. Más bien construye un lugar desde el que poder mirarlo: con fragilidad, con color, con conciencia y con una vulnerabilidad profundamente bella.

Bauen wir uns Wörter wie Nüsse. Construimos palabras como nueces, Lena Laguna Diel
25/04 - 13/06/2026
Lunes a viernes 11:00–14:00 | 16:00–20:00
Sábados 11:00–14:00
Martes a viernes. 11:00–19:00 h
Sábados. 11:00–14:00 h